Metalurgia en los incas

Metalurgia en los incas
la mejor manifestación artística de sus tiempos

lunes, 15 de noviembre de 2010

Metalurgia en la Cultuta Inca

Cultura Inca

Incas


La metalurgia inca estuvo influenciada por la orfebrería de los Chimú y la metalurgia del altiplano. Los artesanos incas utilizaron intensivamente el bronce (aleación de cobre y estaño) como principal material en la manufactura de los objetos utilitarios y militares (porras estrelladas). El oro y la plata, por otra parte, fueron utilizados para la confección de objetos rituales (figurinas zoomorfas).
Las figurinas zoomorfas son las formas típicas de la orfebrería inca. Representaban a los auquénidos sudamericanos (llama, vicuña, alpaca). Los investigadores aseguran que estas figurinas zoomorfas eran parte de las ofrendas que se entregaban a los dioses para asegurar la fertilidad del ganado.
En los documentos del siglo XVI se informa que los mejores orfebres del imperio (especialmente los provenientes de la costa norte) eran trasladados como mitimaes al Cusco para elaborar joyas y objetos suntuarios para la elite y el inca. La presencia de estas colonias de orfebres hizo que surgieran estilos híbridos que mezclaban los estilos cusqueños con los provinciales; de aquí resultan, por ejemplo, los keros Chimú-Inca.
Los metales fueron fundidos en pequeños hornos de barro conocidos como huairas (viento, en quechua), que eran los hornos de fundición del antiguo Perú. Según las descripciones del siglo XVI, se trataba de un horno pequeño y portátil de barro con forma de pirámide trunca. Medía 90 centímetros de alto, 45 de ancho y 30 de base. Al pie del horno, a modo de contenedor, se recogía el metal fundido y la escoria. Su combustión era con estiércol o carbón, y el fuego era avivado por el viento que penetraba por los agujeros de sus paredes.

 Los plateros (hombres dedicados al trabajo con los metales) eran muchos en el imperio, pero no era ésta la razón por la que tuvieran que inventar más instrumentos para trabajar; con las pocas herramientas que utilizaron pudieron hacer unas artesanías muy bellas. No supieron sacar el hierro de las minas (en las cuales había un montón) pero sí supieron aprovechar el oro y utilizar un material para cada cosa. El oro para sus adornos y sus dioses, la plata para los espejos (los que pertenecían a las mujeres de sangre real tenían un cuidado especial: se brunían para sacarles brillo y verse mejor) para las herramientas de los purics, y con el cobre hacían platos, vasijas, etcétera.
Como yunque usaban unas piedras amarillas y verdes, muy duras, las aplanaban y alisaban unas con otras. Los martillos no tenían mango, eran cubos de diferentes tamaños, el más grande abarcaba toda la mano, para golpes más grandes, otros medianos, otros chicos y otros alargados para martillar formas cóncavas.
Fundían a poder de soplos con unos canutos largos de media braza depende la cantidad de metal que se quiera fundir. Al sacar el metal del fuego lo agarraban con unas varas de madera o de cobre, y lo colocaban en un recipiente con tierra humedecida, y lo iban dando vuelta a medida que se enfriaba para poder agarrarlo con la mano. Se dieron cuenta muy facilmente que el humo era tóxico y por eso hacían las fundiciones en lugares destechados.

                                       
                                                                                                           Aurora Peña Arias.

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